sábado, 20 de junio de 2020

Celaá: "Tengo esperanza en un remedio para el covid antes del final del próximo curso"


En los muros del Ministerio de Educación, cuelgan los retratos de todos los máximos responsables de la educación española. Bueno, casi todos. Las ausencias resultan elocuentes. Aún falta el de Iñigo Méndez de Vigo, aunque su hueco está reservado. El último en la sucesión es, por ahora, José Ignacio Wert, el principal propulsor de la Lomce en 2013. La ley que previsiblemente será sustituida por la Lomloe, que este miércoles pasó su primer trámite en el Congreso tras las enmiendas a la totalidad de PP, Vox y, llamativamente, Ciudadanos.

Pero no hay hueco aún para Isabel Celaá (Bilbao, 1949), que deberá buscarse otra pared, lejos de esa mirada de soslayo de Wert desde el retrato de Rafael González Cidoncha que costó 20.000 euros. Sin embargo, la antigua portavoz del Gobierno socialista ha pasado ya a la historia de la educación española, tanto por haber estado al mando durante una pandemia nunca antes conocida como por ser la impulsora de la octava ley educativa de la democracia, tramitada durante esos meses difíciles.

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